viernes, 28 de septiembre de 2012
EXTRAÑOS
Ten en cuenta que no soy como piensas que soy. Soy alguien muy diferente. Crees conocerme. Lo dudo, soy una persona muy difícil de predecir. Incluso yo misma me asombro de ver lo que cambio de un poco tiempo a otro.
LOCURA.
Creo que el problema esta cuando las cosas que antes te llenaban ahora no. Cuando las cosas que rellenaban tu espacio, no están o no te llenan de la misma manera. Estás vacía o es como me siento. No me contento con poco, ahora necesito más. Me recuerda a los drogadictos, al principio una pequeña dosis, o a un adicto al fumar, al principio con un cigarro te bastaba. Con el tiempo los vicios se intensifican, lo que primero era una dosis, ahora son dos y con el tiempo serán muchas. Cada vez más hasta que no tengas tiempo para rellenar las dosis. O también el problema, es subir o bajar las dosis, un día muchas y otro pocas. La gente pensará que no es lo mismo, pero sí. Antes lo sencillo te sacaba una sonrisa, ahora nada. ¿Qué nos contenta? Una dosis de algo que nos gusta, ¿una? Es poco, subamos, dos ¿dos? ¿por qué no tres? tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho... ¿Cuántas puñeteras dosis querrás hoy? La felicidad no nos llega con esas dosis, aspiramos a más. No dejamos de resistirnos. Amagos, malditos amagos de felicidad. Sonrisas que nunca llegan. ¿Qué ocurre? La felicidad tarda, las dosis, necesitamos más. La buscamos y ahora no dejamos que las dosis lleguen solas, las buscamos en todos los rincones. Estamos desesperados. Como unos drogadictos, la respiración se tensa. Estamos locos o ¿qué? Nos ponemos tristes, nos sensibilizamos, nos hacemos mas vulnerables a las patadas que te da la vida. Creo que subimos muy rápido de dosis. En mi opinión deberíamos de haber dejado esto desde el principio. Mantenernos siempre en lo mismo. Dos paquetes, tres paquetes. Es como querer fumar y solo chocarte con el humo. Pero lo más difícil de la felicidad, es que la ves, todos fingen tenerla, te duele verla cuando tu no la tienes. La ves y se te queda esa cara de quererla. Pero estas dosis no se pueden robar, no es lo mismo que robar una jeringuilla, no es lo mismo que robar un cigarrillo. La felicidad no se roba, podemos hacerla desaparecer, pero no robarla. La felicidad, la locura y el amor juntos en una palabra.
Desaparecer, es fácil, lo difícil es rellenar el espacio que han ocupado otros en tí.
Es hora de poder escribir todo. Como me siento, lo que pienso. Estoy cansada. Lo peor, estoy triste. Apagada, sin ganas de nada. Tengo ganas de pasar de todo, de irme lejos, lejos a donde nadie pueda encontrarme. A empezar de cero. Sentir, experimentar, libremente. Exijo demasiado a mi actual vida, las cosas no siempre salen como creemos. Siempre pido, pido, sin cesar, pienso que quizá pidiendo, criticando lo mío, pueda mejorarlo, hacerlo tan perfecto y entonces quizá sea feliz. Discrepo, me equivoco. La felicidad esta en lo magnificamente sencillo. Para que engañarnos. Estoy sin ganas, tal vez sea eso. Quiero salir. Olvidarme de todo por un insignificante momento. Salir, correr gritar, comerme el mundo, que es el que ahora me come a mí. Por un momento y solo pido eso, no preocuparme de nada, ni nadie. Es lo que tiene el invierno, llega y arrasa. Puede con mis ganas de sonreír. No me deja ver lo bueno. Me hipnotiza. Pienso en lo malo y en lo que me callo. Quiero alejar,e.
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