domingo, 19 de mayo de 2013

Me acostumbré a tí.

Mediterraneo. Juntos tu y yo. Naufragando en esas playas. Gritando en esas calas. Arena en nuestro cuerpo y calor. Tus pies alborotando los míos. Perseguidos por el nada que hacer y continuados por el extenso placer. Conseguimos dormir hasta el atardecer. Las olas frías sobre mi cara te buscaban a ti, dejandome a mí sin nada que decir. Sonrisas, buceos y besos. Noches que parecían días, en aquellas playas, oh aquellas calas. Aún recuerdo tu silueta, ondeanda junto a la marea. Nos recuerdo, tumbados, de pie, mañana, tarde y ayer. Siempre.

domingo, 12 de mayo de 2013

SMOKE


Los mismo que antes reían ahora lloran.

Condenados en el tiempo. Vida miserable. Fortuna pasajera.  Muerte cercana. Esperanza perdida. Sexo vacío. Droga adictiva. Amor solo. Felicidad esparcida. Alegría lejana. Tristeza Allegada. Nostalgia barata. Rostros bonitos. Instantes pasajeros. Fiestas intensas. Nosotros falsos. Promesas rotas. Sentimientos encontrados. Momentos ocurrentes. Imposibles destrozados. Dinero gastado. Nadie agotado. Nada probable. Habilidad pasada. Miedo amable. Riesgo cansado. Aburrimiento monótono. Similar desigual. Salud brindada. Palabras inacabadas. Contratos tramposos. Caras hipócritas. Sueños enjaulados. Imágenes borrosas. Casas destruidas. Familias divorciadas. Soluciones equivocadas. Expectativas grandes. Méritos pequeños. Arrogancia desbordante. Reproches sufridos. Lamentos significantes. Silencio anfitrión. Caminos entrelazados. Peticiones derrochadas. Verdad mentirosa. Motivos personales. Soledad llena. Segundos eternos. Condenas temporales.

sábado, 11 de mayo de 2013

Quizá no todo lo que hagas en esta vida te será relevante, pero tal vez, no necesites hacer todo bien. Unicamente hacerlo, su importancia llegará despues.

Una posibilidad.

Y entonces cuando te rindas, ellos habrán ganado. Recuerdalo de una maldita vez, solo tienes una oportunidad para mostrarlo pero ninguna para superarlo. Cuando te equivoques todo sera tiempo pasado. La gente condena los errores. Los errores condenan gente. La gente se condena.

domingo, 21 de octubre de 2012

Suspiro.

Carga sus pulmones de oxígeno que cree respirar. Los llena, los hincha y con mucho esfuerzo y resintiendose  cada una de las partes de su cuerpo intenta volver a respirar. Casi ahogada en un intento en un momento cree que va a conseguirlo. Su perspectiva del mundo ha cambiado, percibe casi todo de un color grisaceo blanquecino. Ahoga sus palabras en sus pensamientos. Siente las manos de alguien que intenta reanimarla. Entrecierra los ojos y nota un liquido espeso recorrer su brazo y su estomago. Llena de aire su boca e intenta tragarlo. Abre la boca temblorosa con miedo de no poder respirar de nuevo no lo consigue. Segundos rápidos imprecisos extraños. Cargados de una especie de atmósfera envenenada. El espeso líquido se adueña de su cuerpo hasta llegar a sentirlo en la rodilla y bajar hacía sus pies. Está mareada inconsciente, abre los ojos de repente y aprieta la mano de alguien. Carga sus pensamientos con palabras que quiere decir, quiere gritar. Entonces aparece alguien que le acaricia la frente y le echa el pelo hacía atrás.  Palmea su cara y su cuerpo. Exhausta gruñe y consigue respirar un poco. Una milésima de placer. Y lo vuelve a hacer. Escucha su corazón que casi no late, late con menos frecuencia demostrando que algo no va bien. Y de nuevo oye una voz nerviosa e intranquila: - Todo va a salir bien. - Pero ve a través de las palabras. Ha sentido el calor de ella. El frío y el calor dentro de su cuerpo. La voz sigue intentando que reaccione: - Oye, venga, vamos, vas a salir de esta. - Ella lo sabe, no. Su corazón le enseña a que algo no va bien. Pocos latidos y cada vez intervalos más grandes. Latidos menos sonoros más apagados y una sensación de no poder respirar en todo el cuerpo. - Cariño, mira te vas a poner bien... - Acaricia su rostro y se siente acaricia. Se previene de que dentro de nada no conseguirá más oxígeno con el cual llenar sus pulmones que se resienten más. Dolor en su cuerpo. Eso es lo que siente. Tanto dolor que le hace marearse y ver todo de nuevo de un gris oscuro. Que se torna al negro por momentos. No distingue demasiado bien a la persona que la agarra ahora mismo. La voz es como la llama, esa voz perturbadora que me habla y me invita a seguir aquí. Se equivocan todos los hacen. Yo la siento, la siento profundamente, con dos pies dentro y la cabeza fuera. Sus pulmones resentidos buscan un último aliento. El preciso instante para decir adiós. El adiós que ella nunca podrá pronunciar.

Recuerdo.

Recuerdo maldito y rencoroso. Viene y me culpabiliza de ella. Ella y sus manejos. Su problema es que quiere tenerlo todo entre sus manos. Palparlo y verlo de cerca. Cuando una de sus cuerdas se le aleja, ata cabos y llega hasta ella y la trae fuertemente. Lo ahoga por el camino y lo empuja a rastras hacía lo que ella cree más acertado. Llena su mente de palabras sueltas que casi la convencen. La acercan a caminos y la alejan de otros. Abren soluciones y evitan la caída. Pendiente de la linea recta y de no hacer borrones, prefiere dar marcha atrás a evitar que ella se tuerca. Se cae, se dobla, se estira, porque tiene miedo, miedo de que ella se caiga. No la deja expresarse ni decir lo que quiere unicamente cuando a ella le gusta lo que ve. Mitad dolor y sufrimiento y ganas de no hacerlo bien. De intentar poder manejar las cuerdas que le atan. Intenta soltarse, huir. Es demasiado tarde, es una marioneta de una función llamada vida.